Optimal Performance Podcast

Optimal Performance Podcast #114

Chris Dancy is the World's Most Connected Man, lecturing all over the world on how we can better utilize technology to monitor our health, hack time, and be more mindful cyborgs.   I met Chris at the Biohacker Summit Sweden last month where he presented a keynote on time-traveling using our phones, calendars, and wearable devices.   In this episode of the OPP, Chris explains how we "lack the ability to track what we value, so we end up valuing what we track."   We explore time travel, time-hacking, and optimizing our tracking devices to enhance our lives.   Chris has a new TV show coming soon where he "reads" phones like a psychic reads palms - called "phone palmistry". We have Chris analyze the phones of some of our listeners (with startling accuracy) and we have their reactions to prove it!   Discover what your phone says about you and learn how to customize your phone to slow down time, optimize your health and relationships, and enhance your overall wellbeing.

Optimal Performance Podcast #107

Live from Stockholm at the BioHacker Conference. 

InfoBae - Exclusive: a unique and original interview with Chris Dancy,

CIO Sweden Keynote

Telia Carrier -Power to the User

The man who became his own app

 

Chris Dancy calls himself a mindful cyborg, but one can also see him as a transformer whose intense relationship with his own personal data has entirely transformed his mind, his body, and his life. Along with other pioneers of the quantified-self, he may well be transforming your life too, whether you know it or not.

Every second, Dancy creates a steady stream of data, from basic location and environmental information through to what he calls “hyper-intimate biological data” about his heart rate, calorie intake, sleep patterns, and activity. And he shares it all online. To Dancy, it makes perfect sense.

“Look at what apps are,” he says. “They’re habits. When you download an app, you download a new set of behaviors you’re going to adopt.”

In a sense, Chris Dancy has become his own app.

When converging professional and health crises forced him to reexamine his life, Dancy turned to technology. With the help of smartphones, wearables, cameras, recorders, and sensors, he started collecting hundreds of data streams – up to 1000 when he’s home. Thanks to the influence of his mother, Dancy had long kept diaries, and as an IT guy, sensors and software were simply his natural upgrade from pen and paper. In the data he logged, Dancy found patterns that equipped him for change.

“I dropped 50 kgs, quit smoking, started exercising and meditating” Dancy says. “And I began recognizing the triggers for stress in my life.” 

What started as a practical way to save his own life has now become something much more. The insights he’s gained give him a deeper understanding of the relationship we are all building with tech. And that’s important, because the bulky devices that once set Dancy apart have now given way to sleek, consumer-friendly gadgets. Everyone is highly connected now, and a smartphone alone creates around 150 distinct data types.

Technology is often blamed for creating a state of chronic distraction, but for Dancy it’s a source of mindfulness. He even recommends that people do not mute their phones to meditate.

“Being mindful of your devices is part of being aware of yourself,” he says.

Dancy acknowledges the allure of immortality in life-logging, and he jokes that “a future digital archaeologist could come back and excavate me”. Perhaps it’s because of that longer perspective that he’s evolved his practice. He now focuses less on quantifying every possible data point, and more on understanding the elements that make a qualitative difference to him and his relationships. 

Chris Dancy is a living example of how just much our personal data is worth and the importance of valuing it. In a fully connected world, with our lives continuously tracked by apps and services, maybe privacy as we knew it is dead. If so, the real discussion shifts to whether we let others strip-mine our personal data resources or build what Dancy calls a “World Wide Wisdom”, in which the power and value of the data enriches the users who create it.

Cómo es la vida de Chris Dancy, el hombre "más conectado del mundo"

 

 

 

Cómo es la vida de Chris Dancy, el hombre "más conectado del mundo"

Lucía BlascoBBC Mundo

  • 24 abril 2017

Derechos de autor de la imagenCHRIS DANCY

La vida de Chris Dancy se parece más a la de un cyborg que a la de un ser humano.

Todos sus movimientos, temperatura corporal, presión sanguínea, oxígeno y peso están digitalizados.

También la calidad del aire que respira, el volumen de su voz, los alimentos que ingiere, la temperatura ambiente, la humedad, la luz, el sonido o todo lo que mira en televisión, entre otras muchas cosas.

"Soy un cyborg consciente porque uso la tecnología a mi favor", le cuenta el estadounidense a BBC Mundo en conversación telefónica.

Y lleva una década haciéndolo.

"Todo comenzó en 2007. Me sentía muy infeliz. Estaba a punto de cumplir 40 años y tenía una carrera a mis espaldas creando sistemas informáticos para empresas de software".

"Entonces, me pregunté si sería posible usar esas habilidades para mejorar mi propia salud".

Desde ese momento, su vida dio un giro radical.

Derechos de autor de la imagenCHRIS DANCY

Image captionDancy comenzó a digitalizar sus constantes vitales hace 10 años.

Derechos de autor de la imagenCHRIS DANCY

Image captionEn 2012, Bloomberg le nombró el hombre "más conectado del mundo". Y no ha dejado de serlo.

Comenzó a usar "wearables" (dispositivos que se cargan o llevan puestos) en 2009 hasta convertirse, tres años más tarde, en "el hombre más conectado del mundo", un título que le otorgó la firma financiera estadounidense Bloomberg y con el que él se identifica.

Poco después, el diario Wall Street Journal le ofreció una entrevista. Después, llegó la BBC, la revista tecnológica Wired y decenas de medios internacionales que querían conocer su historia.

"Escribe mi nombre en Google y verás lo que ocurre", bromea.

Dancy dice que siente la "responsabilidad de contar su experiencia" como el hombre más conectado del mundo.

Pero no siempre fue fácil.

"No soy un robot"

Al principio, le costó lidiar con la percepción que la gente tenía sobre él.

"Solía molestarme que me vieran como un robot. Pero ya no espero eso porque ahora todo el mundo anda conectado a smartphones, relojes inteligentes y todo tipo de wearables", explica.

Derechos de autor de la imagenCHRIS DANCY

Image captionSu casa registra y almacena todo tipo de datos, desde la temperatura ambiente hasta la humedad o la luz.

Dancy tiene 11 dispositivos en su cuerpo y cientos de aparatos en su casa de Brentwood -una pequeña localidad en Tennessee, EE.UU.- que le ayudan a cuantificar y registrar todo lo que hace y a medir sus constantes vitales a diario.

Su vivienda es una especie de laboratorio tecnológico y está repleta de aparatos, aunque no le gusta que sean visibles. "La tecnología imperceptible es mejor que la obvia", asegura.

Todo está conectado, pero al mismo tiempo camuflado.

Cada bombilla está vinculada a internet y todo el edificio está conectado a un termostato inteligente.

Su auto también es una fuente de datos. Su sistema registra la frecuencia a la que acelera, el ritmo de su corazón y, por su puesto, la velocidad a la que viaja.

La tecnología fue diseñada para facilitar la vida a la gente, pero no es lo mismo 'útil' que 'conveniente'

Pero Dancy dice que con este estilo de vida ha ganado en salud.

Controlar sus datos vitales constantemente le ha permitido dejar de fumar, perder peso y llevar una dieta más saludable.

Su vida gira en torno de la tecnología. "Antes no pasaba tanto tiempo respondiendo preguntas sobre tecnología. Ahora todo lo que hago tiene que ver con ella y con la forma en la que estoy expuesto a ella", declara.

Derechos de autor de la imagenARCHIVO PERSONAL

Image caption"Nadie está preparado para lo que se viene", dice Dancy.

Sin embargo, a pesar de ser un tecnófilo, tiene una visión bastante crítica sobre algunas cosas.

"La tecnología fue diseñada para facilitar la vida a la gente, pero 'útil' no es lo mismo que 'conveniente'", sostiene. "Los smartphones son convenientes y fáciles de usar. Pero no siempre ayudan a la gente. La tecnología debería servir para eso".

¿Y la privacidad?

Dancy le dice a BBC Mundo que "los gobiernos y la democracia están siendo desafiados por la tecnología" y que "a medida que hay más aparatos que miden nuestro comportamiento, se hace relevante la cuestión de la privacidad".

"El problema es que no siempre se tiene en cuenta. Hay muchas leyes que están perjudicando a la gente. La corrupción es horrible en algunos lugares. Es necesario proteger a los ciudadanos".

"Cuando nos olvidamos del poder del Big Data, se limitan nuestras opciones", agrega.

El concepto de privacidad es muy diferente en América Latina (respecto a EE.UU.)

Pero, ¿es la gente consiente de todo esto?

"¡Por supuesto!", le responde Dancy a BBC Mundo. "Todo el mundo habla sobre eso. La palabra 'algoritmo' está en boca de todos (aunque no siempre sepan lo que significa)".

Y, según el estadounidense, la forma de entender este asunto no es la misma en todo el mundo.

"Es interesante. La manera en la que reflejan el tema de la privacidad en países de América Latina es muy diferente de Estados Unidos, y creo que se debe a que su relación con la tecnología es más profunda".

"El concepto de la privacidad en América Latina es muy diferente. Son más abiertos y más transparentes".

A Dancy le gustaría llegar a ostentar algún cargo político para poner en práctica medidas que ayuden a los ciudadanos.

Y quiere transmitir un mensaje de unidad: "Todo el mundo tiene acceso a toda esta información, no hay necesidad de enfrentarse unos a otros".

"Tenemos que usar estos recursos para estar más conectados con los demás, no sólo con nosotros mismos", declara.

Derechos de autor de la imagenCHRIS DANCY

Image captionDancy está escribiendo un libro en el que explica su propio proyecto de "felicidad digital".

Mundo hiperconectado

De momento, tiene varios proyectos en curso, desde talleres y quedadas de "cyberborgs conscientes", que incluyen "meditación en un mundo hiperconectado" hasta una aplicación para optimizar el tiempo (Compass App) o el desarrollo de "tecnología contemplativa".

Además, está escribiendo un libro, "I am you tomorrow" ("Yo soy tú el día de mañana"), que publicará próximamente y en el que explica su proyecto de "felicidad digital" en base a su experiencia personal.

Y en lo que respecta al futuro, no duda ni un segundo. "Es obvio. Facebook acaba de anunciar que está desarrollando una tecnología para leer nuestros pensamientos. La inteligencia artificial es el futuro".

"En los próximos tres años veremos un auge en asistentes personales virtuales. En los próximos cinco, los primeros interfaces cerebro-computadora y sensores digeribles, imperceptibles como las lentes de contacto", añade.

"La gente tendrá en sus manos tecnología, como chips, para hacer todo tipo de cosas y dispondrá de una gran variedad de soluciones digitales".

¿Optimista o pesimista?

"Ligeramente más optimista que pesimista", le responde a BBC Mundo.

"Si dijera que soy del todo optimista no estaría siendo realista. No creo que nadie esté realmente preparado para lo que se nos viene encima".

LA CONNEXION DU BONHEUR

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TECHNOLOGIE

LA CONNEXION DU BONHEUR

KARIM BENESSAIEHLA PRESSE

Depuis neuf ans, Chris Dancy, « l’homme le plus connecté du monde », consigne tous ses faits et gestes avec 700 connecteurs, applications et appareils divers. Il multiplie les conférences dans le monde entier, dont au Datavore ce matin au Palais des congrès, à Montréal. Mais ne vous attendez pas à voir sur scène un cyborg : pour l’Américain de 48 ans, cette quête est d’abord celle du bonheur et de la spiritualité. Et la techno peut y contribuer d’au moins quatre façons.

 

RECOUVRER LA SANTÉ

En 2008, la vie de Chris Dancy était « un bordel », de son propre aveu. « J’étais gros, je fumais beaucoup, je me mettais souvent en colère, je prenais des médicaments pour le cholestérol et la dépression… et je dépensais beaucoup d’argent », raconte-t-il en entrevue. 

C’est alors qu’il a commencé à enregistrer son quotidien et à constater, objectivement, tout ce qui clochait. Son compteur de pas lui a confirmé qu’il ne bougeait pas assez, il mangeait et buvait trop pour mieux profiter de sa cigarette. Toutes ces observations sur lui-même qu’il consignait ont convaincu cet informaticien de formation de changer sa vie. Avec un certain succès : six ans plus tard, il avait perdu 100 livres, pratiquait la méditation et avait arrêté de fumer.

TISSER DES LIENS

Vers 2011, Chris Dancy a réalisé que sa grande utilisation de la technologie l’avait rendu plus seul que jamais. Il a alors entrepris une démarche très singulière, utilisant la technologie pour solidifier les liens entre humains. 

Sa philosophie, très riche, est difficile à résumer. Grâce à son Apple Watch, il s’amuse à envoyer ses battements de cœur à son conjoint. Il utilise ses ampoules WiFi à la maison pour recréer les ambiances de photos évoquant des moments de bonheur. Et son « tour » préféré : échanger son téléphone avec quelqu’un d’autre, chacun lisant et répondant aux messages, une façon magique de se mettre dans la peau de l’autre. 

MAÎTRISER LE TEMPS

Il s’agit probablement de l’aspect le plus ésotérique de la démarche de M. Dancy, et il en est bien conscient. « La technologie affecte notre sens du temps. Dans mon cas, il passe trop vite. J’ai appris à l’utiliser. » Depuis des années, il s’envoie des courriels sur des notions temporelles destinés à son futur moi – il reçoit ainsi aujourd’hui des messages qu’il s’est envoyés dans le passé. 

Dans un monde de plus en plus virtuel, « où tout devient éphémère, de l’amour aux pixels », lui sent le besoin de garder des archives de tout ce qui le concerne. Il assure vivre de fréquents épisodes de synchronicité. « Je suis peut-être un voyageur du temps », laisse-t-il tomber, mi-sérieux.

GAGNER SA VIE

L’entrevue avait commencé de façon déstabilisante, « l’homme le plus connecté du monde » laissant poindre l’agacement qu’on l’interroge sur ses appareils. « Les gens s’attendent à voir un monstre. En fait, je dois en porter huit au maximum. En 2012, j’avais l’air d’un cyborg avec tous mes capteurs mais aujourd’hui, il s’agit surtout d’applications. » 

Ses 700 « systèmes de suivi » n’ont rien d’exceptionnel, assure-t-il : « Si vous avez un téléphone intelligent, vous en avez sûrement au moins 300. » Chose certaine, cette expérience, qui en sera à sa dixième année l’an prochain – un livre sera publié –, lui permet de gagner sa vie. « Je n’arrive pas à le croire mais oui, les gens paient pour m’écouter et, comme vous, prennent des notes quand je parle ! »